Este aceite de oliva, verde, dorado, oscuro… tiene un sabor recio que procede de las aceitunas de olivos cultivados con poca agua y mucha luz.
La tierra es de secano y no están plantados de cualquier manera, sino colocados para recibir la luz a la salida del sol y por la tarde, cuando se pone. De esta manera se consigue la máxima calidad posible en un aceite de oliva. Soy Luz Juanmartiñena Arraiza, ingeniero agrónomo y heredera (física y sentimental) de generaciones de agricultores, que vieron la tierra como el lugar de vínculo, pertenencia y supervivencia. Por alguna extraña razón tengo muy integrada la idea de que la tierra no se vende. Afortunadamente cuento con el apoyo incondicional de mi sobrino Juan Pedro que ha decidido continuar con este trabajo Y por alguna otra extraña razón, pocas empresas agrarias de estas dimensiones las gestiona una mujer sola. En “gestión” incluyo todas las actividades: si me llamas por teléfono, seguramente te conteste subida al tractor (si no se le ha estropeado algo y estoy medio metida en el motor…).